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A principios
del siglo pasado
si a alguna persona
se le hubiera ocurrido predecir la existencia de una unión política, social y económica entre las grandes e imperialistas
potencias europeas muy seguramente se le hubiera juzgado de loco. La teoría realista ha dictado la mayoría de las reglas de
nuestra dinámica internacional a lo largo de la historia, y bajo sus principales ideas, la cooperación y la integración no
tienen cabida.
Desde su creación
misma, la Unión Europea se muestra como un fenómeno de estudio totalmente nuevo tanto para los teóricos del neorrealismo como
para aquellos del idealismo.
La cuestión es que jamás en la historia se había presentado un fenómeno de cooperación interestatal que rompiera los
paradigmas de la dinámica mundial tal como hoy lo hace la UE, pero, ¿puede la UE, hoy que enfrenta su mayor y más decisiva
crisis de la historia, alcanzar sus ambiciones demostrándole al mundo que el idealismo puede ser aterrizado en lo real?
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